lunes, 2 de marzo de 2009

Barcelona derriba un monumento a José Antonio Primo de Rivera




17/02/2009 E-noticies.
"El periodista de la Catalunya Ràdio, Joan Barril, ha criticado la retirada del monumento a José Antonio Primo de Rivera, tanto en su programa 'El cafè de la República', como en su artículo en El Periódico. "En una calle de la ciudad de Barcelona se entronizó hace años un curioso monumento en honor de algo parecido al trabajo. Se encuentra en una avenida que antes se llamó Infanta Carlota y que hoy lleva el nombre de Josep Tarradellas", recuerda Barril en el diario de Zeta.
"Se trata de un monolito de mármol negro y de una construcción de piedra más clara con un friso por el que caminan personas dedicadas a los oficios de siempre. Cuando se construyó, alguien puso el yugo y las flechas en la parte superior del mármol negro para que se reflejara en un pequeño estanque. También unas palabras determinaban la autoría de la pieza. La democracia se cargó aquellos símbolos y el monumento quedó allí, envejeciendo dignamente, como envejecen las miradas de la gente cuando se adaptan a la belleza o al oprobio".
"En tiempos de crisis de la construcción procedemos a la deconstrucción. El monumento tiene los días contados, porque se trata de un monumento franquista. Desnudo de toda ideología, el monumento continúa siendo franquista, por lo visto. Los portugueses que lograron librarse de la tiranía salazarista el 25 de abril de 1974 también tenían el llamado Ponte Salazar sobre el estuario del Tajo. Pero, en vez de demolerlo, prefirieron cambiarle el nombre como pieza cobrada al enemigo".
"Los monumentos tienen una belleza interna, y a veces --no siempre--, una belleza externa, pero solo los totalitarismos se cargan el arte público simplemente porque no gusta a las autoridades. Los budas de Bamiyán fueron demolidos por los talibanes afganos, y por razones parecidas Primo de Rivera disgregó las cuatro columnas de Puig i Cadafalch que ahora van a entronizarse de nuevo".
¿Cuáles son los motivos por los que hay piedras más nuestras que otras? Se percibe en esta iconoclastia oficial la misma obsesión refundadora que se advierte en los aniversarios de las parejas de segundas nupcias. Jamás hay en esas fiestas ni una foto ni una referencia a los primeros amores de la pareja del organizador".
"Es algo así como si los poderosos de hoy dijeran que la vida empieza con ellos y que lo anterior era prescindible. A los monumentos solo les puede vencer la erosión física. El pasado hecho piedra no ofende a quienes han sabido superarlo", concluye."
El Ayuntamiento de Barcelona ha dedicado su Plan de Actuación de Distrito del Eixample a derruir un monumento dedicado a la memoria del Fundador de la Falange, Jose Antonio Primo de Rivera, fusilado por un pelotón de milicianos, seis comunistas y seis anarquistas al mando de socialistas, en el patio de la Prisión Modelo de Alicante al alba del 20 de noviembre de 1936. Tenía 33 años. El mismo Ayuntamiento de Barcelona, hace 44 años convocó un concurso público para adjudicar una obra en memoria de aquel joven político y abogado. Las obras fueron financiadas mediante cuestación popular. Los barceloneses hicieron aportaciones para sufragar todos los gastos de la construcción. El artista ganador de ese concurso, Jordi Puggalí Clavell, tampoco quiso cobrar. Sus obras se extienden por todo el mundo, pero nuestra comarca, el Maresme, es afortunada por ser el territorio que posee más obra de este artista, sobre todo religiosa, no en vano se trata de un mataroní ilustre.
La obra que ahora ha derruido el Ayuntamiento gobernado por socialistas y comunistas, qué casualidad que se trate de compañeros políticos y de partido de los que entonces acabaron con la vida de José Antonio, finalizó un 29 de octubre de 1964, coincidiendo con el 30 aniversario de la Fundación de Falange Española, y fue inaugurada el 20 de noviembre del mismo año, coincidiendo con el 28 aniversario del asesinato de Jose Antonio. No se conformaron con segar la vida de aquel joven un ya lejano amanecer sino que han querido acabar con su recuerdo plasmado en artística arquitectura urbana. La simbología falangista ya fue arrancada en 1981. El ya anciano escultor, lloroso, pidió al alcalde Hereu que por lo menos no destruyeran sus esculturas en piedra, símbolos del trabajo. El alcalde socialista le ha prometido que se los hará llegar al chalet del hijo del artista.
Al día siguiente del inicio de las obras de derribo, pasé por Infanta Carlota, ahora llamada Josep Tarradellas, entre Avenida de Sarria y la Plaza Calvo Sotelo, ahora Francecs Macià (me resulta inevitable evocar esos viales con los nombres con los que los disfruté en mi infancia, en tantas y tantas tardes jugando al pie de ese monumento, en los jardines, columpios y tortugas de piedra que allí estaban) y ví a grupos de personas que contemplaban el espectáculo abochornados. Algunos hacían fotos, otros lo comentaban en corrillo. Viendo a un anciano apoyado en su bastón, solitario, me dirigí a el...A vostè que li sembla això? dije sin saber cual sería su respuesta. Me contestó...Mal, está molt malament. Aquestes coses no es fan, s'han tornat boixos. Esa fue su contestación. Mirandome a los ojos entonces me preguntó a mí por mi parecer y coincidí con su comentario. Venganza histórica. La sorpresa vino después. Resultó ser uno de los últimos soldados republicanos, de la quinta del "rechupete" dijo él. Movilizado, le destinaron a hacer guardia en la zona baja de Montjuich por dónde se preveía entrarían los nacionales mientras los políticos de ERC, PSOE, PCE, CNT-FAI huían hacia la frontera francesa. Apenas asomaron algunos legionarios recibió orden de retirarse. Llegó a Francia, vivió en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, hasta que finalmente un soldado francés argelino con el que pudo hablar le sacó de la mafia de prisioneros republicanos que amenazaban y represaliaban a aquellos que manifestaban su voluntad de volver a España. Finalmente, tras ser depurado, pudo volver a España. Fue un impulsor del Balón a mano, ahora balonmano, jugó en primera división, trabajó y vivió en el régimen de Franco. El mismo dijo que lo hizo feliz y en libertad. Sus mejores años de su vida transcurrieron tras la guerra. Ahora estaba triste porque se daba cuenta de que aquella guerra que tantas vidas costó, las heridas que la transición se supone que cerró, fueron cerradas en falso. La reconciliación sólo le parece que fue de unos, los que ganaron porque los que perdieron la guerra seguían empeñados en ganarla. Eso dijo y así se sentia ese anciano ex-republicano. Triste. Así me sentí yo también.

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